lunes, 1 de mayo de 2017

BETO "DELFIN" FARES, UNA LEYENDA


Desde www.guerrerohabla.com

Sin medias tintas
• Beto ’Delfín’ Fares, una leyenda

Periodísmo
Mayo 01, 2017 11:47 hrs.
Estados › México Guerrero
Jorge VALDEZ REYCEN › www.guerrerohabla.com



• Beto ’Delfín’ Fares, una leyenda
• Reproduzco un artículo del ’Delfín’
• A la memoria del buzo acapulqueño
--Estoy buceando a 65 metros de profundidad, en un panorama totalmente gris oscuro. Soltando mis desbocados tristes recuerdos, del hundimiento del barco de guerra Canadiense Restigouche. Ha sido la noche más amarga en la historia del buceo Mexicano.
Así escribió Beto ’Delfin’ Fares en el blog Bahía de Santa Lucía. Y agregó:
--Ahora a 15 años de distancia, tocando el recio acero del barco, mis ojos se cubren de lágrimas. Un increíble proyecto de arrecife artificial, fue brutalmente atacado, dando la orden de contingencia. Sellaron el fatal destino de una nave que era vital para el buceo acapulqueño.
Como demonios sueltos, la perritura de algunas personas dieron al traste con el fabuloso proyecto. Cada año, desde el 2001, he venido una vez a bucearlo y siempre se me llenan los ojos de lágrimas amargas. Todos mis sentimientos explotan de impotencia. ¡No pudimos salvar al Restigouche!
Los buzos quisieron amarrarse al barco. Era doloroso ver como en plena oscuridad de la noche, lo llevaban lejos de su destino.
--Arbitrariamente, sin escrúpulos, se dio la orden de contingencia, remolcando al heroico Restigouche, con un barco de recreo, que por el mayor peso del barco de guerra, era jalado. Una maniobra pésima, después de varias horas de alegatos, entre las autoridades, buzos y prensa, que acompañamos el triste destino del barco Restigouche, muy retirado de dónde debieron, por piedad haber vertido al Restigouche, en un estúpido afán de esconder sus porquerías de la maldita corrupción.
Lo hundieron en la oscuridad de los abismos profundos del mar, en medio de millones de burbujas, haciendo un gran remolino, levantando la proa en posición de una regla vertical. El Restigouche fue hundido sin honores, ha sido la noche más amarga del buceo Mexicano. La perritura no tiene límites.
--Unas 15 veces he buceado el famoso Restigouche. Siempre le he llevado regalos, banderas mexicanas, collares de caracoles, pulseras de delfines. Lámpara en mano recorriendo al Restigouche, en buceos de veinticinco minutos, con cuatro paradas de descompresión por más de una hora treinta minutos, cargando cuatro tanques, dos de aire comprimido y dos tanques con oxígeno enriquecido al treinta y seis por ciento. Es un buceo para buzos técnicos, peligroso, un error puede ser de consecuencias fatales; siempre llevamos un plan de inmersión, bien detallado y estudiado, dos lámparas, por si falla una, nos ponemos muy buzos, checando tiempo y profundidad. He buceado con el rey del Restigouche, el buzo Suizo profesional Benny Hess, con el campeón en apnea Armando Torres, que allí entrenaba a pulmón, con Ricardo Garibay, Raymundo Cabañas, el instructor de empresarios ejecutivos Pedro López; la campeona de buceo Sofía, con Benni Gómez, la Argentina Cristina, mi maestro Mario Treviño, buzos técnicos de la UNAM. He tenido la gran fortuna de tener excelentes hermanos buzos de compañía.
A pesar de todos los errores, tenemos un barco Restigouche, con mucha vida, hay peces muy grandes, corales, caracoles, abanicos, parece un jardín marino, cuando alumbras con tu lámpara submarina, solo es para buzos profesionales, ese es el problema. Mientras tenga salud, este buzosaurio seguirá retando los profundos abismos. El RESTIGOUCHE, bien vale visitarlo’.
Alberto Fares Del Rio murió, pero dejó un legado inmortal: al ’Delfín’ Fares. Era el ’Muñeco de Sololoy’. Admirador de Jacques-Ives Cousteau, el francés que recorrió y buceó todos los mares del mundo. Cronista del buceo porteño, devoto guadalupano, incansable promotor de Acapulco y ecologista del fondo marino. Su legado como buzo y su obra está a la vista y no ha sido en vano.
Evoco su memoria al escribir estas líneas con profundo respeto a su invaluable contribución a la vida submarina y su amistad sincera, dentro y fuera del mar.
Nos leemos… SIN MEDIAS TINTAS.

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viernes, 28 de abril de 2017

Trasfondo informativo: ADIOS, DELFÍN FARÉS


viernes, 28 de abril de 2017

ADIOS, DELFÍN FARÉS


MIRADA INTERIOR

Por: Isaias Alanís

Nunca había conocido a un delfín fuera del agua hasta que América del Río me lo presentó y me dijo: “por qué no entrevistas al Delfín Fares para la revista La Nao”. Publicación que le hice por tres años al ayuntamiento de Acapulco.
América me concertó la cita, el pretexto, que me entregara un texto escrito con sus aletas de tierra.
Nos encontramos en el viejo Sanborns del centro de Acapulco, teniendo como anfitrión a Manuel Añorve López y su blancura que desparramaba al hablar con su acento costachiquense.

De inmediato entramos al agua de su imaginación y nadamos en las profundidades de su sensibilidad. Me maravilló su capacidad histriónica y su preocupación por la bahía de Santa Lucía a la que conocía mejor que a sus cientos de fans y alumnas de buceo.
Preocupado por la ecología marina, me dijo: “por la revolución industrial, los ingleses contaminaron Londres, se tardaron doscientos años en limpiar y crear hermosos jardines y parques en lo que fue una ciudad cubierta de hollín de las máquinas, ¿a poco somos pendejos los acapulqueños que no podamos limpiar la bahía en diez años o menos”?

Delfín Farés es un ser de agua. El andrógino divino de la cábala. Un ser hecho no para caminar ni volar, sino para nadar y un acapulqueño excepcional.
Esta suposición inicial antes de conocerlo, quedó comprobada cuando me dijo: “no le pongas ni nombre al artículo, yo soy el Delfín Farés".
Y desde entonces Delfín Farés se me quedó guardado en la selva sublunar del fondo de los mares de la memoria.
El enorme cetáceo de inmediato me prometió cientos de fotos submarinas, buceando en la bahía de Acapulco. Enseñando a mujeres, niños y hombres los misterios de cómo adaptarse a la presión del agua, a las corrientes y al mar. Él no tenía ningún problema, al fin delfín.

En la tercera o cuarta vez en que tomamos café escuchando la conversación de Manuel Añorve López sobre la verdad de los tonos y chaneques, no le perdía de vista y efectivamente Farés del Río era un delfín. Oído agudo, capaz de escuchar ondas muy especiales que circulan en el agua y el cielo. Al hablar sus aletas de hombre reman y dictan verbos oceánicos.
Imposible detenerlo una vez que su piel lisa le permite desplazarse a gran velocidad cubriendo grandes distancias. Ah pero su solidaria forma de ver la vida, de compartirla, de vivirla, porque los delfines ayudan a su familia, a sus hijos, incluso a los moribundo, cuando ya no pueden remontarse a la superficie, los delfines primos de Farés, los empujan para que puedan respirar. Ayudan en el parto a sus hembras y a pescar a los humanos. Estas cualidades y las que me guardo en el tintero, me orilló a pensar en algo seguramente imposible ¿por qué había nacido hombre y no delfín como Farés del Río?

Tuvimos cuando mucho diez encuentros, siempre rodeado de Manuel Añorve López y los invitados a la mesa del Sanborns, a quién en presencia de los asistentes a la charla, cuando me dirigía a él, le tenía que decir “tío”. Aunque en realidad don Manuel fue tío de mi mujer Gela Manzano muy conocida en Acapulco, actualmente académica especializada en poesía mística.

La mañana en que Delfín Farés me entregó su cuento, porque quiero aclarar que se trata de una epopeya y cuya trama, por supuesto, transcurre en el mar, también me llevó una caja con cientos de fotos.
Delfín limpiando la Reyna de los Mares, Delfín buceando en las profundidades de la bahía de Acapulco, Delfín entrenando a seres humanos a adaptarse al agua. Delfín mostrando las rocas de las honduras; Delfín rodeado de hermosísimas mujeres.

Hoy ese recuerdo se me atora en la garganta al saber la noticia de tu muerte, como el día en que por un compromiso no asistí a mi primera clase de buceo y nada menos que con un delfín que habla el mismo lenguaje humano que yo, aunque a diferencia de mi naturaleza, Delfín Farés es un pez de la familia de los cetáceos, primo de los zífidos, narvales y las orcas.

Querido Delfín, espero que te encuentres bien con tu corona de espumas y tu respiración de agua subterránea. Y como a Alfonsina, fosforescentes caballos marinos te hagan una ronda y te lleven entre las ondas oceánicas a tu verdadera morada, el fondo del mar.

Adiós Delfín Farés, en las profundidades marinas nos hemos de encontrar, aunque solo sea una invención como las que nos contaba don Manuel sobre tonos y chaneques, pero que disfrutábamos como la sublime y genuina verdad.
xxx Trasfondo informativo. www.facebook.com/trasfondoinformativo

jueves, 27 de abril de 2017

LA MIGRACION FINAL DEL DELFIN: IN MEMORIAM ALBERTO FARES DEL RIO

Oceánido
Una ola es una ola es una ola… 
Posteado por: oceanido | abril 27, 2017

La migración final del Delfín
In Memoriam Alberto Fares del Río.

Por: Efrén E. García Villalvazo

En estos momentos es cuando es más difícil escribir, pero se sabe que hay que hacerlo. En parte porque el amigo lo merece, en parte porque uno lo necesita. Me llama mi hermano Tito desde Los Cabos hace menos de una hora para avisarme que Beto se había ido. Hacía unas semanas que le habían intervenido del corazón y había salido bien, pero al parecer el relojito finalmente decidió detenerse. Curioso, siempre pensé que lo que más tenía Beto era corazón y es lo que fue a fallar.

Sé que mi amigo ahora vagará feliz por nuevos, coloridos y submarinos lugares, consuelo para los buzos que creemos que la vida -y el buceo- no termina con la muerte. El lamento es más bien de carácter egoísta, ¿qué haremos ahora sin Beto Fares? El café de los jueves en Sanborn´s del centro recibe un duro golpe, justo ahí donde duele. Su lugar a la cabeza de la mesa y recargándose en el poste central del restaurante queda vacío. El saludo a gritos alegres y con bromas burlonas desde que se entra al restaurant calla de ahora en adelante. Los regalos para ayudarles a “levantar” el ánimo a sus amigos serán extrañados.

Su sonrisa amplia y amistosa por encima de sus collares con colmillos de tiburones prehistóricos y coloridas camisas estampadas con animales marinos eran sus más preciadas posesiones, además de sus amigos a los que siempre ayudó y trató con esa varonil camaradería que nos hizo amarle en vida, y ahora lo sabemos, en su muerte. Por eso es que me vuelvo a preguntar, ¿qué haremos ahora sin Beto Fares? La tristeza me inunda de cabeza a pies, espesa, obscura.

Hace no mucho tiempo veía un video que circula por la red, en donde la hermandad de buzos de Acapulco se reunió para sumergir la nueva imagen de laReina de los Mares que está en el islote de La Yerbabuena. Ahí aparece nuestro añorado buzo Mario Murrieta dirigiendo la maniobra, entre un montón de lanchas de fondo de cristal que no quisieron dejar de trabajar ni porque había buzos en el agua. En varias tomas aparece Beto, llevando las tuercas, ayudando a colocar la estatua y al final, al lado de la virgen submarina que siempre fue su adoración.

De hecho él, junto con el buzo Mario Treviño y el padre Juan Carlos Rivas, fueron los promotores principales de este proyecto de alta espiritualidad en el que no solo consiguieron fundir y meter una nueva imagen de bronce de la virgen al mar sino que lograron que la bendijera personalmente el papa Juan Pablo II en uno de sus viajes a México, además de haber llevado la imagen por un recorrido por parte del estado de Guerrero antes de depositarla en su fondeadero marino final. No olvidemos que la Reina de los Mares es una de los iconos más tradicionales y reconocidos de Acapulco, con un lugar irremplazable en la fe de los acapulqueños y los turistas que nos visitan.

Hay algo que hay que remarcar de Beto como persona: era un buzo que adoraba el mar y todo lo que tenía que ver con él. Largas conversaciones tuvimos comentando de como se había deteriorado y como recibía contaminación de la ciudad que vive de él. No era el mar que habíamos disfrutado en nuestra juventud y eso le pesaba e impulsaba en una lucha que termina con su partida, en la que platicaba a quien quisiera oírle las fantásticas historias que vivía en sus buceos por la bahía en compañía de amigos, famosos y jóvenes que seguían de manera ávida sus escritos en prensa local y en sus entrevistas semanales en la televisión del puerto, siempre en su particular estilo simpático y dicharachero que no le impedía sin embargo señalar con enojo las cosas que no le parecían correctas, siendo por esto un buen ciudadano. Aún recuerdo como denunció furioso un cementerio de tortugas y uno de peces vela que mostraban el uso abusivo de los recursos del mar.

Debido a esto y mucho más se le reconoce como un impulsor inapreciable del buceo deportivo en Acapulco, sin falsos protagonismos buscados para satisfacer vanidades y aspiraciones egoístas, pero que sin embargo le llevaba a protagonizar por derecho propio una lucha quijotesca por la protección del medio ambiente marino y la ventaja de conservarlo como un gran atractivo turístico. Por esto es que en un consenso a nivel ciudad es que llevaba –y con mucho orgullo- el mote de El Delfín Fares.

Es de recordar también su honesta participación en el malogrado proyecto de arrecife artificial que fue el barco de guerra Restigouche de la marina canadiense, el cual pretendía revolucionar el buceo deportivo en el país mejorando por mil la oferta de buceo en naufragios que era posible conseguir en México al principios del año 2000. Se enfrentó de manera valiente y decidida a los intereses ocultos y convenencieros que se habían generado alrededor de este noble proyecto, que acabó siendo sacrificado al ser hundido en un lugar de difícil acceso, sepultando en el mismo evento largas y viejas amistades del puerto y varios prestigios personales duramente ganados también.

Viene a la memoria un proyecto –el último- muy acariciado por El Delfín, en el que quería rebautizar varios de los puntos de buceo reconocidos de la bahía y de la isla de La Roqueta con los nombres de buzos famosos del puerto, en un reconocimiento y consideración de que muchos de ellos fueron pioneros en esta actividad a nivel nacional e internacional. En este grupo de manera amable nos había agregado a sus amigos buzos aunque no tuviéramos ni con mucho tantos méritos. Esa era su manera gentil de incluir a sus amigos en su vida y en sus aventuras marinas.

Nuestro Beto Fares migra al fin en la jornada que todos hemos de emprender, y dentro de la tristeza que sus amigos sentimos quisiéramos decir que una parte de él queda para siempre en nuestro corazón. La verdad es que tarde nos damos cuenta que este simpático bribón se ha llevado una parte de nuestro corazón con él.

Adiós Beto-Delfín Fares, y a al estilo muy marinero tu amigos buzos y de tierra firme te desean buena mar y mejores vientos.

ACAPULCO PERDIO A SU DELFIN; MURIO EL BUZO ALBERTO FARES DEL RIO

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Acapulco perdió a su Delfín; murió el buzo Alberto Fares Del Río
 Jesús Lépez/Quadratín   | 27 de Abril de 2017 | 11:34

ACAPULCO, Gro., 27 de abril de 2017.- A los 75 años de edad y mientras veía la televisión en su casa del tradicional barrio del Tambuco, falleció el reconocido buzo acapulqueño Alberto Fares del Río, mejor conocido como Beto el Delfín Fares, como le gustaba que lo llamaran. Beto Fares se recuperaba de una operación a corazón abierto que le hicieron el pasado 20 de abril en Ciudad de México. Su deceso fue aproximadamente a las 6:30 de la tarde del miércoles. Era un empedernido amante de Acapulco y de su ecosistema marino, al que promovía en su página Mar Azul, que se publicaba en Diario 17 desde hace muchos años. También lo defendía con fuertes denuncias y declaraciones retomadas por organizaciones no gubernamentales como la aparición de caparazones de tortugas y cabezas de tiburón en la isla La Roqueta, de la que alertó a la organización ambientalista Costa Salvaje. Es recordado por sus denuncias contra la falta de transparencia del gobierno de René Juárez Cisneros en la compra de dos barcos, Restigouche y Kootenay, que serían hundidos para crear un arrecife artificial, compra en la que señaló que existían hasta siete facturas y que finalmente fracasó. En redes sociales, acapulqueños manifestaron su tristeza porque el Delfín Fares cambió la profundidad del océano por la del cosmos y las estrellitas del mar por las nocturnas, como escribió Javier Morlett Macho, por ejemplo. Alberto Fares del Río es velado desde esta mañana en la funeraria Manzanares y será cremado el viernes. 

El texto original de este artículo fue publicado por la Agencia Quadratín en la siguiente dirección: https://guerrero.quadratin.com.mx/acapulco-perdio-delfin-murio-buzo-alberto-fares-del-rio/?platform=hootsuite

Este contenido se encuentra protegido por la ley. Si lo cita, por favor mencione la fuente y haga un enlace a la nota original de donde usted lo ha tomado. Agencia Quadratín. Todos los Derechos Reservados © 2016.

sábado, 18 de marzo de 2017

VIDA MARINA EN LA BAHIA DE SANTA LUCIA EN ACAPULCO


RETOMAMOS EL CONCEPTO DE ARTURO MARTINEZ Y TOMAMOS DE SU FACE LA PRESENTE SELECCION DE FOTOGRAFIAS, CON LAS QUE SE EXPRESA LA FANTASTICA VIDA MARINA DE LA ESPLÉNDIDA BAHIA DE SANTA LUCIA DE ACAPULCO.
 BIEN DECIA EL ARZOBISPO DE ACAPULCO MONSEÑOR FELIPE AGUIRRE FRANCO QUE LA BAHIA DE SANTA LUCIA ERA "EL LIQUIDO AMNIOTICO DE DONDE SURGE LA VIDA" EN ACAPULCO.


martes, 13 de diciembre de 2016

13 DICIEMBRE 2016 ACARIDERS POZO NACIÓN, DÍA BAHÍA SANTA LUCÍA ACAPULCO

13 DICIEMBRE 2016 ACARIDERS ESCOLTA REINA MARES. BAHÍA SANTA LUCÍA ACAPULCO

13 DICIEMBRE 2016 ACARIDERS ESCOLTA REINA MARES. DÍA BAHÍA SANTA LUCÍA A...

13 DICIEMBRE 2016 ACARIDERS ESCOLTA REINA MARES. BAHÍA SANTA LUCÍA ACAPULCO

13 DICIEMBRE 2016 LA LUNA TIENE LA CULPA, DÍA BAHÍA SANTA LUCÍA ACAPULCO

13 DICIEMBRE 2016 DRA. BLANCA REINA DÍA BAHÍA SANTA LUCÍA ACAPULCO

13 DICIEMBRE 2016 BANDA MUNICIPAL DÍA BAHÍA SANTA LUCÍA ACAPULCO

13 DICIEMBRE 2016 POESÍA PACIFISTA DÍA BAHÍA SANTA LUCÍA ACAPULCO

13 DICIEMBRE 2016 ARZOBISPO GARFIAS DÍA BAHÍA SANTA LUCÍA ACAPULCO